Copyright 2013. Saint Peter Prince of Apostles, Lemoore. All rights reserved.

English

Reading 1 
1 SM 3:3B-10, 19

Samuel was sleeping in the temple of the LORD where the ark of God was. The LORD called to Samuel, who answered, "Here I am." Samuel ran to Eli and said, "Here I am. You called me." "I did not call you, " Eli said. "Go back to sleep." So he went back to sleep. Again the LORD called Samuel, who rose and went to Eli. "Here I am, " he said. "You called me." But Eli answered, "I did not call you, my son. Go back to sleep." At that me Samuel was not familiar with the LORD, because the LORD had not revealed anything to him as yet. The LORD called Samuel again, for the third me. Geng up and going to Eli, he said, "Here I am. You called me." Then Eli understood that the LORD was calling the youth. So he said to Samuel, "Go to sleep, and if you are called, reply, Speak, LORD, for your servant is listening." When Samuel went to sleep in his place, the LORD came and revealed his presence, calling out as before, "Samuel, Samuel!" Samuel answered, "Speak, for your servant is listening." Samuel grew up, and the LORD was with him, not permiting any word of his to be without effect. 
  

Responsorial Psalm
PS 40:2, 4, 7-8, 8-9, 10 R. (8a and 9a)

Here am I, Lord; I come to do your will. I have waited, waited for the LORD, and he stooped toward me and heard my cry. And he put a new song into my mouth, a hymn to our God.  R. Here am I, Lord; I come to do your will. Sacrifice or offering you wished not, but ears open to obedience you gave me. Holocausts or sin-offerings you sought not; then said I, "Behold I come." R. Here am I, Lord; I come to do your will. "In the written scroll it is prescribed for me, to do your will, O my God, is my delight, and your law is within my heart!" R. Here am I, Lord; I come to do your will. I announced your justice in the vast assembly; I did not restrain my lips, as you, O LORD, know. R. Here am I, Lord; I come to do your will. 
 
  
Second Reading

1 COR 6:13C-15A, 17-20 
Brothers and sisters: The body is not for immorality, but for the Lord, and the Lord is for the body; God raised the Lord and will also raise us by his power. Do you not know that your bodies are members of Christ? But whoever is joined to the Lord becomes one Spirit with him. Avoid immorality. Every other sin a person commits is outside the body, but the immoral person sins against his own body. Do you not know that your body is a temple of the Holy Spirit within you, whom you have from God, and that you are not your own? For you have been purchased at a price. Therefore glorify God in your body.  
 

Acclamation Before The Gospel

R. Alleluia, alleluia. We have found the Messiah: Jesus Christ, who brings us truth and grace. R. Alleluia, alleluia. 
   
 
Gospel 
JN 1:35-42 
John was standing with two of his disciples, and as he watched Jesus walk by, he said, "Behold, the Lamb of God." The two disciples heard what he said and followed Jesus. Jesus turned and saw them following him and said to them, "What are you looking for?" They said to him, "Rabbi" — which translated means Teacher —, "where are you staying?" He said to them, "Come, and you will see." So they went and saw where Jesus was staying, and they stayed with him that day. It was about four in the afternoon. Andrew, the brother of Simon Peter, was one of the two who heard John and followed Jesus. He first found his own brother Simon and told him, "We have found the Messiah" — which is translated Christ —. Then he brought him to Jesus. Jesus looked at him and said, "You are Simon the son of John; you will be called Cephas" — which is translated Peter. 
 
 
 
 
 

SAINT PETER, PRINCE OF THE APOSTLES, 884 N. LEMOORE AVE, LEMOORE, CA 559-924-2562

Espanol

Primera lectura

1 Sm 3, 3b-10. 19 En aquellos días, el joven Samuel servía en el templo a las órdenes del sacerdote Elí. Una noche, estando Elí acostado en su habitación y Samuel en la suya, dentro del santuario donde se encontraba el arca de Dios, el Señor llamó a Samuel y éste respondió: "Aquí estoy". Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?" Respondió Elí: "Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte". Samuel se fue a acostar. Volvió el Señor a llamarlo y él se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?" Respondió Elí: "No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte". Aún no conocía Samuel al Señor, pues la palabra del Señor no le había sido revelada. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?" Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al joven y dijo a Samuel: "Ve a acostarte, y si te llama alguien, responde: 'Habla, Señor; tu siervo te escucha' ". Y Samuel se fue a acostar. De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como antes: "Samuel, Samuel". Éste respondió: "Habla, Señor; tu siervo te escucha". Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor le decía, se cumplía. 
  
 ​​​
Salmo Responsorial

Salmo 39, 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10 R. (8a y 9a) Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. El me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios.  R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa,  así que dije: "Aquí estoy ".  R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. En tus libros se me ordena hacer tu voluntad.;  esto es Señor, lo que deseo tu ley en medio de mi corazón.  R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. He anunciado tu juscia  en la gran asamblea; no he cerrado mis labios: tú lo sabes, Señor.  R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
 

Segunda Lectura

1 Cor 6, 13c-15a. 17-20 Hermanos: El cuerpo no es para fornicar, sino para servir al Señor; y el Señor, para sanficar el cuerpo. Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder. ¿No saben ustedes que sus cuerpos son miembros de Cristo? Y el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él. Huyan, por lo tanto, de la fornicación. Cualquier otro pecado que cometa una persona, queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica, peca contra su propio cuerpo. ¿O es que no saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que han recibido de Dios y habita en ustedes? No son ustedes sus propios dueños, porque Dios los ha comprado a un precio muy caro. Glorifiquen, pues, a Dios con el cuerpo.
 
Aclamación antes del Evangelio 

R. Aleluya, aleluya. Hemos encontrado a Cristo, el Mesías. La gracia y la verdad nos han llegado por él. R. Aleluya. 
   

Evangelio

Jn 1, 35-42 En aquel empo, estaba Juan el Bausta con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: "Éste es el Cordero de Dios". Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: "¿Qué buscan?" Ellos le contestaron: "¿Dónde vives, Rabí?" (Rabí significa 'maestro'). Él les dijo: "Vengan a ver". Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bausta decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías" (que quiere decir 'el Ungido'). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: "Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás" (que significa Pedro, es decir 'roca'). 


 
 

SUNDAY'S READINGS